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De izquierdas, enajenación y elitismos: un nuevo mapa para el movimiento revolucionario
por Frederick Cortés Sunday, Dec. 16, 2012 at 2:54 PM

Ante la crisis social que vivimos y el auge de las tendencias reformistas dentro de la izquierda política en Puerto Rico: hacia donde debe dirigirse la izquierda revolucionaria?

Pasadas las últimas elecciones junto al plebiscito y despejada la cortina de humo que cada 4 años nos ciega nuestra visión colectiva a largo plazo, es meritorio entrar en un análisis profundo de la realidad actual que afecta a nuestro país para brindar propuestas concretas hacia la creación de un movimiento revolucionario de masas. Este escrito está especialmente dirigido hacia aquellos sectores organizados y no organizados que creen que una revolución socialista en nuestro país no solo es necesaria, sino posible.


Definitivamente, concuerdo con el análisis que hicieron los compañeros del MST Luis Angel Torres y Edwin Morales en torno a varios asuntos evidenciados por la campaña electoral 2012: la falta de una ligazón orgánica de los partidos electorales minoritarios con las masas populares, la falta de profundidad y timidez del discurso y las propuestas para maquillar a la colonia sin molestar mucho a su clase dominante al igual que su sobre-estimación de la apertura de los medios burgueses como instrumento para “concienciar” al pueblo puertorriqueño. Al final de todo, el saldo fue la desesperanza de los sectores que desearon votar por dichos partidos, los bolsillos engordados de las agencias publicitarias que prepararon las campañas, y un fortalecimiento del sistema reformista validado éste por las organizaciones que lo plantean como “democracia”(colonial) habiéndose introducido en el discurso público la falacia de que más partidos es sinónimo de mayor amplitud democrática. Por otro lado, los números de abstenciones se mantuvieron relativamente altos, tomando en cuenta que 1/3 de las personas hábiles para votar no lo hicieron (aprox. 1 millón), ya fuera por motivos de conciencia o de desinterés. Entre estos, cabe destacar el sector juvenil. Se percibía desde agosto esta tendencia, ya que recuerdo como en varias de las actividades que se realizaron para movilizar a la gente a votar por el NO el 19 de noviembre nos topamos con una enorme cantidad de jóvenes que planteaban que no les interesaba votar. Los resultados de la consulta dejaron claro que aunque la gente no aprueba que les quiten sus derechos tampoco confían mucho en el sistema electoral lo cual se tradujo en baja participación. Claro está, no podemos aducir el resultado de abstención el pasado 6 de noviembre como un logro de la izquierda, ya que no contamos con la data para adjudicar tal aseveración ni llegar a conclusiones sobre los motivos que condujeron a las personas a asumir esa postura. Entiendo que fue una movida en la dirección correcta el que el MST como organización revolucionaria asumiera esa consigna como bandera de movilización; sin embargo más allá de pasquines y publicaciones cibernéticas el planteamiento no se tradujo en unos niveles mayores de organización y movilización o participación política a través de otras vías, al menos en lo inmediatamente perceptible. Aunque los planteamientos del MST fueron los más acertados dentro de la discusión política en mi opinión, eso no significó un fortalecimiento cuantitativo de la izquierda revolucionaria en nuestro país. Si me equivoco en esta aseveración, me gustaría conocer ejemplos que demuestren lo contrario.


A mi entender, la falta de unas banderas de movilización más a tono con la realidad cotidiana de nuestro pueblo ha sido uno de los factores más limitantes para el desarrollo de un movimiento revolucionario de masas, que trascienda más allá del sector universitario y alguno que otro taller o lugar de trabajo donde existen organizaciones sindicales con conciencia política. Aunque los factores económicos definitivamente afectan de manera aguda las condiciones de vida de la clase trabajadora, tenemos que aceptar la realidad de que la gente en la calle tiene otros asuntos de igual o mayor prioridad inmediata desatendidos por el debate ideológico en la izquierda del país. En otras palabras, la izquierda revolucionaria ha sido excelente en identificar las generalidades de las contradicciones existentes en el sistema colonial-capitalista de Puerto Rico, pero ha fallado grandemente al momento de presentarle al pueblo soluciones concretas y de construcción de poder popular en torno a las particularidades de las mismas. Los grandes ausentes han sido el partido revolucionario con una coherencia ideológica y consecuencia política que organice a los sectores más conscientes, y los movimientos sociales o frentes de masas que planteen asuntos particulares sobre los cuales involucrar a la población en la participación política no-electoral. Entre estas, podemos mencionar algunas como: la violencia en nuestras calles y la falta de un movimiento inclusivo que denuncie la desigualdad y la injusticia como su causa principal; los problemas de salud causados por la colonización alimentaria y la falta de servicios alternativos para hacer accesible la salud; los (anti)valores promulgados por la cultura popular colonial e importada, junto a la ausencia de un movimiento contra-cultural unificado; la necesidad de trabajos seguros y/o mejor remunerados que los existentes en la actualidad y la ineficiencia de la izquierda en construir un modelo de economía socialista (aunque sea a pequeña escala), la crisis del sistema educativo y la falta de propuestas educativas auto-gestionadas; y los reclamos estatistas de grupos políticos opositores que exigen al estado la solución a muchos de estos problemas pero no toman una postura pro-activa para lidiar con los mismos. En otras palabras, la izquierda revolucionaria se ha mantenido bastante distanciada en su práctica de la base con la cual se supone que mantenga el más estrecho contacto, perpetuando la impotencia colonial a la cual hemos sido condicionados y mendigándole al estado que resuelva problemas que no ha querido resolver en décadas. Las marchas y los piquetes son excelentes para manifestar los descontentos y las frustraciones, pero de nada sirven si no cuentan con una masa organizada y clara en sus objetivos políticos concretos a corto, mediano y largo plazo para “backearla” y darle mollero político, así como con proyectos de auto-gestión, apoderamiento y acción directa que le permitan a la gente un espacio para resolver sus necesidades inmediatas y concienciarse políticamente para el largo plazo. Esto no debe extrañarnos de sectores tradicionalmente elitistas y serviles como el MINH, Partido Nacionalista, sector progresista del PPD, etc. que no realizan trabajos consecuentes hacia la participación masiva de los sujetos revolucionarios (la clase trabajadora pobre) en los procesos de cambio social y que históricamente ha visto a las masas como meras fichas maniobrables. Los/as que tenemos una visión radicalmente distinta de lo que deberia ser la vida en sociedad y las relaciones al interior de la misma debemos alejarnos de estas prácticas a toda costa.

La bancarrota del melonismo entreguista, perpetuadores de la victimización de nuestro pueblo

La evidente alianza de sectores otrora independentistas como el liderazgo del MINH con partidos coloniales (PPD, MUS) no debería sorprendernos, ya que sus arquitectos son los mismos que hicieron fracasar uno de los proyectos de mayor envergadura en la historia de la lucha de clases de masas en Puerto Rico: el asesinado Partido Socialista Puertorriqueño. El liderato de estas organizaciones, en su eterna victimización sentimentalista pequeñoburguesa y docilidad cómplice del colonialismo nos propone más de lo mismo que ha fracasado en las últimas décadas: falsas alianzas con la burguesía que en nada nos beneficia a la clase trabajadora, votos prestados (“pensao's”) para ahuyentar la “amenaza inminente” del PNP o el anexionismo y miopía política para enfocarnos en quitarnos de encima un presente horroroso sin percatarnos que de paso nos vamos adentrando en las entrañas de un monstruo peor. El reciente conflicto protagonizado por simpatizantes de estos movimientos al interior de la Federación Universitaria Pro Independencia nos dio una muestra de los extremos a los cuales están dispuestos a llegar estos vende patria para asegurarse sus posiciones acomodadas en detrimento de los intereses de los grupos más marginados y con mayor voluntad de lucha en nuestro país. Escudándose detrás de la excusa histórica del fracaso del independentismo a causa de la infiltración y provocación por parte de las agencias represivas del imperialismo, estas personas buscan evadir cualquier responsabilidad en la confrontación ideológica que en aquel entonces se daba al interior de la organización. Inclusive, al momento del rompimiento ocurrido durante la asamblea nacional de dicha organización, esas personas plantearon que pretender desobedecer y retar las leyes federales era inaceptable y que había que erradicar cualquier manifestación de irreverencia que se encontrara fuera del marco de la legalidad colonial. Se negaron a debatir propuestas ideológicas más allá de los personalismos, y de la misma manera que pasa cuando un barco se hunde, las ratas fueron las primeras en salir a toda prisa. Definitivamente estas personas y sus movimientos (o estancamientos) políticos son ejemplo perfecto de la psicología del colonizado que nos describiera Fanón en sus obras hace medio siglo, o Corretjer en su libro “Problemas de la Guerra Popular en Puerto Rico”. Lo que nunca se debatió a la luz pública fue que dentro de la FUPI existía una tendencia que buscaba retar esos paradigmas, que buscaba sacar la lucha por la independencia y el socialismo entre la juventud fuera de los confines de la élite académica y transformarla en trabajo organizativo de masas.


El afán del sector pequeñoburgués por mantener el control sobre lo que se le había salido de las manos por su ineptitud los destinó a quedarse en una posición defensiva y reaccionaria. Los acercamientos de la FUPI revolucionaria con núcleos de simpatizantes en distintos centros educativos a nivel nacional lo evidencian. En aquel entonces, se entablaban conversaciones con grupos estudiantiles en universidades del Sistema Universitario Ana G. Méndez, de la Universidad Interamericana, así como en recintos del sistema universitario público tradicionalmente olvidados por los sectores de izquierda. No debería sorprender el repentino crecimiento numérico de militantes y simpatizantes fupistas revolucionarios en universidades como la UPR Carolina, UPR Cayey, Sagrado Corazón, Universidad del Este, UPR Humacao, entre otras. Nada mal para una organización que varios meses antes se encontraba al borde de la extinción debido al abandono de el viejo liderazgo reformista. Fue en la UPR Ponce donde mejor se pudo evidenciar este trabajo de bases, llegándose a realizar varios paros de 24 horas de toda la comunidad universitaria sin que hubiese movimientos similares simultáneos ocurriendo en otros recintos universitarios tradicionalmente más dispuestos a la movilización. Verdaderamente nos llenó de sorpresa la masiva asistencia (más de 100 personas) del estudiantado ponceño a una reunión convocada por la FUPI para establecer los objetivos principales de dicha movilización.


De la misma manera podemos mencionar los esfuerzos por refundar la Federación Estudiantil Pro Independencia, proyecto cuyo propósito principal estaba inspirado en una visión a largo plazo de movilización de masas a favor de la lucha por la independencia y el socialismo más allá de los centros universitarios y que acogiera a toda la juventud dispuesta a movilizarse por un Puerto Rico mejor. Sorpresivamente, la FEPI tomó vuelo en la University High School, movilizando decenas de estudiantes, logrando detener la imposición de la cuota de matrícula sentando un precedente en uno de los más recientes intentos por privatizar el sistema de enseñanza a nivel secundario. De igual manera se entablaron diálogos con estudiantes en escuelas de distintos puntos de la isla como Guayanilla y Quebradillas, ansiosos estos por hacer algo para cambiar de manera positiva la vida en el país y a la vez inspirados por la gesta de la FEPI – UHS. Sin embargo, los esfuerzos de sabotaje por parte de la facción pequeñoburguesa, así como falta de recursos humanos preparados y con experiencia para sostener dicho crecimiento repentino a la vez que se resistía los ataques frustró temporeramente esos esfuerzos. Digo temporeramente porque me consta que aquellos/as compañeros/as que se entregaron en cuerpo y alma para lograr esa movilización no se han detenido en su afán de construir esa visión inicial. En todo este proceso no faltaron las amenazas, difamaciones, y demás atropellos que sin embargo la FUPI logró superar sabiendo claramente que era una lucha ideológica y de clases la que se desataba en ese momento en el seno del pueblo. No cabe duda que esa confrontación ideológica deberá profundizarse en otros espacios de lucha para acabar con las tendencias reformistas y revisionistas que prefieren traicionar al pueblo con falsos patriotismos antes de perder sus posiciones acomodadas dentro del sistema colonial actual. De igual forma, el ejemplo sentado por la FUPI revolucionaria muestra el camino a seguir en torno a construcción de espacios de poder popular: la organización de la juventud a través de espacios que apelen a sus intereses inmediatos (conciencia política, artes, deporte, etc.). La izquierda debe plantearse como prioridad el seguir organizando sectores juveniles a través de movimientos sociales con el objetivo de llegar a una mayor cantidad de personas que lo que permite actualmente el trabajo político en el ámbito universitario.

La debilidad de la izquierda revolucionaria

Si el reformismo ha logrado tanto auge en la esfera política (no así en la social), se ha debido a la insuficiencia de la tendencia revolucionaria en traducir ideas a prácticas concretas. La responsabilidad única por esto debemos asumirla quienes nos identificamos con el ideario revolucionario. Aunque existen hoy día varias organizaciones cuyos programas políticos proclaman las virtudes de la revolución tales como el MST, el PCPR, etc. las prácticas políticas que han desarrollado dichos grupos han sido insuficientes para verdaderamente lograr un cambio cuantitativo en las filas del movimiento revolucionario. Entiendo yo que esto se debe a varios factores. Primero, tenemos la presencia casi exclusiva de estos grupos en los centros universitarios de la UPR Mayaguez y la UPR Rio Piedras. Si nos damos cuenta, ambos recintos tienen una composición de clase mayormente pequeñoburguesa tanto en su ideario como en su condición material de vida. Sin embargo, las masas de jóvenes de clase trabajadora en sus estratos más marginados y afectados por la crisis social se concentran en las universidades privadas del país, recintos pequeños de la UPR y las escuelas públicas. El sistema universitario público actualmente cuenta con menos estudiantes que todos los sistemas universitarios privados del país y sin embargo, ¿donde esta la presencia de la izquierda en estos espacios? Definitivamente hay que re-evaluar las prioridades, y aunque el sistema UPR es un bastión importante de la lucha por la independencia y el socialismo en el contexto histórico, es hora de replantear estrategias y redistribuir los recursos organizativos. Si la izquierda revolucionaria quiere agenciarse más simpatizantes, debe asumir el trabajo difícil que implica organizar futuros trabajadores en los centros de enseñanza privados. Lo mismo podríamos decir con el sistema educativo secundario. Aunque movilizar al magisterio es tarea imprescindible para un movimiento revolucionario, no debemos subestimar la capacidad y potencial de los/as jóvenes que día a día se ven las caras con los maestros que cuentan con un nivel mas alto de conciencia. Es en este sentido la movilización de la juventud escolar una necesidad apremiante. Mientras más años esta expuesto un joven al sistema actual sin conocer alternativas al mismo, más difícil será atraerlo a la movilización por un Puerto Rico mejor a través de métodos revolucionarios ya que poco a poco “se lo chupa el sistema”. No olvidemos también que un sector sustancial de los jóvenes que componen los ejércitos de reclutas del capital (tanto el US Army como las bandas armadas del narcotráfico) provienen del sistema escolar público secundario. Si la izquierda no desarrolla instrumentos de organización y reclutamiento en esos espacios, seguiremos desperdiciando una oportunidad enorme para quitarle influencia y poder a las instituciones capitalistas que perpetúan nuestra condición de oprimidos, a la vez que aprovechamos para ir quitándole reclutas al mercado del narcotráfico (tanto de usuarios como de empleados) que tanto daño le hace a nuestro país. Para lograr comprender este tema en su complejidad hará falta mayor discusión y análisis en escritos aparte.

El fracaso del sindicalismo y la falta de espacios de poder popular

Entrando en el tema de la organización de los/las trabajadores/as, es innegable la dominación del imperialismo sobre el ínfimo sector sindical del país cuyo rol ha quedado al desnudo: detener todo impulso revolucionario de los sectores organizados de la clase trabajadora y fortalecer el status quo. Esto quedó evidenciado con la determinación judicial a favor de la exigencia de algunos sindicatos para que se les permitiera hacer donaciones a campañas políticas (especialmente del PPD) para desventaja de partidos como el PPT y el MUS. Incluso el PPT se posicionó a favor de dicha determinación. Asumo yo que estaban esperando a ver si les caía alguna bendición de esos sindicatos para sus campañas, sin cuestionar la práctica aunque fuese reciente de estos sindicatos traidores (¿recuerdan lo que hicieron ústos cuando la Ley 7?). ¿Ingenuidad u oportunismo? Aunque bien es importante hacer dicha aclaración, me parece aún más importante señalar que 57% de los/as puertorriqueños/as no participa del mercado laboral “formal” y por ende no cuenta con la posibilidad de tener sindicatos que los organicen, ya sea para traicionarlos o para impulsar una lucha contundente contra el capital. De la misma manera podemos hablar sobre el ínfimo porcentaje de sindicalización del otro 43% de la fuerza laboral. Debemos reconocer la importancia de algunos sindicatos combativos y con alto nivel de conciencia de clase tal como la FMPR, que rompe con el molde de los sindicatos chupacuotas y que desarrolla un trabajo político consecuente a pesar de los errores y derrotas parciales que hayan sufrido en el pasado reciente. Indudablemente estos grupos tienen una importancia enorme dentro del plano sindical, ya que combaten abiertamente las tendencias entreguistas y serviles a la burguesía. No obstante debemos ser modestos y reconocer que su mollero político necesita un poco de fortalecimiento debido a los ataques que ha recibido por parte del sistema en años recientes. Ahora bien, cómo movilizará la izquierda revolucionaria a aquellos sectores de la clase trabajadora que actualmente no cuentan con un instrumento de lucha tales como uniones, sindicatos o partidos combativos?

Entiendo que es necesario plantear varias propuestas para atender las problemáticas esbozadas:
1. Apoyar el desarrollo de movimientos sociales tales como el recién creado Movimiento Juventud Primero, que busca aglutinar a amplios sectores de la juventud pobre de Puerto Rico para presentarla como agente de cambio y acabar con la estigmatización de este sector en la opinión pública, ya sea como víctima o victimario de la crisis social del país. El MJP, con su consigna “No somos futuro, somos presente” pretende crear proyectos de producción y autogestión juvenil para enfrentar de manera proactiva el estereotipo del joven vago, mantenido, delincuente y del ni-ni, a la vez que se plantea unir voces e identidades juveniles hacia la construcción de una mejor calidad de vida para Puerto Rico. Este movimiento, compuesto mayoritariamente de jóvenes provenientes de caseríos, barriadas y comunidades pobres del país tiene un potencial de desarrollo enorme, pero necesitará orientación ideológica y apoyo organizativo para acelerar su proceso de radicalización y agitación social. ¿Donde estará la izquierda revolucionaria en ese proceso?
2. Potenciar el desarrollo de un movimiento agrícola revolucionario que comience a construir espacios de producción socialista bajo un modelo económico radicalmente distinto al actual. Esto puede darse a través de la creación de cooperativas de producción agrícola que generen alimentos a bajo costo, a la vez que van creando espacios de auto-gestión y empleo para sus trabajadores/as a la vez que amplían el debate sobre la colonización alimentaria de nuestro pueblo. Incluso debería evaluarse la viabilidad de plantear una reforma agraria que redistribuya las tierras, y/o la ocupación y uso de tierras ociosas para convertirlas en espacios productivos. Definitivamente no podremos tener jamás un país independiente que no produzca suficientes alimentos para proveer a su población, de la misma manera que no podremos sobrevivir ante un posible bloqueo naval por parte de EEUU de llevarse a cabo una escalada revolucionaria si no vamos preparando el camino para la autosuficiencia alimentaria de nuestro pueblo. Es entonces el modelo permacultural el ejemplo perfecto a seguir para construir dicho movimiento.
3. Aglutinar a profesionales de la salud para crear un movimiento social de servicios médicos alternativos de bajo costo que sirva a las masas pobres, a la vez que les plantea los problemas de salud de nuestro pueblo desde una perspectiva anti-capitalista y descolonizadora. Es necesario en este punto el mencionar que la izquierda revolucionaria debe tratar de combatir a la industria del narcotráfico estableciendo programas de rehabilitación fisiológica y social de adictos para así ir ahogando poco a poco la demanda por estos productos en la calle, claro está, de la mano con otras iniciativas que ataquen otros componentes de dicho negocio.
4. Crear pequeñas industrias de producción local propiedad de los/as trabajadores/as que nos permitan ofrecerle trabajos seguros y justamente remunerados a nuestro pueblo, ante el evidente fallo del estado burgués en hacerlo y la necesidad inmediata de nuestro pueblo en tal renglón. Las microempresas de propiedad social/comunitaria pueden servir más que de espacios de empleo como espacios de organización social y política para confrontar el modelo neoliberal. Claro está, esto deberá realizarse con los recursos que tengamos a mano, promoviendo fuertemente el empoderamiento y la no-dependencia en el gobierno para gestar proyectos de transformación social.
5. Impulsar el desarrollo de un movimiento de unidad de izquierdas dentro de planteamientos bien claros: anti-imperialismo, solidaridad internacional y construcción del socialismo. Definitivamente hay que quitarle espacio a los planteamientos traídos a la opinión pública por parte de los sectores melones que plantean la “libre asociación” como alternativa descolonizadora y dejar claro que la única alternativa real para descolonizar a Puerto Rico es la independencia socialista. Aliarnos a un imperio (libre asociación) para traer supuestos “beneficios” a nuestro país no debería ser una opción tomando en cuenta todos los países que se ven afectados de manera seria por la intervención de la política imperialista norteamericana. Tenemos que alejar cualquier movimiento revolucionario de estilos y planteamientos liberales, egoístas y poco solidarios como lo es la “libre asociación” o anexión de facto. Debe ser tarea fundamental del movimiento revolucionario informar al pueblo sobre las luchas de la clase trabajadora en otros países y promover la integración política con el continente latinoamericano, el más cercano a nuestra geografía, realidad histórica y visión de futuro. De la misma manera, debe ser tarea fundamental de este movimiento unitario el allegar recursos y servir de red para conectar esfuerzos conducentes a crear una economía socialista paralela en Puerto Rico. A eso yo le llamo unidad en la acción y unidad en objetivos estratégicos claros.
6. Creación de un partido de vanguardia que organice a los sectores más conscientes de los movimientos sociales anteriormente mencionados y que se encargue de la formación acelerada de cuadros políticos hábiles para asumir todas las tareas que requiere un incremento en los niveles de combatividad popular así como para resolver las necesidades que vayan surgiendo en el proceso de lucha. Este partido debe asegurar una producción intelectual constante, partiendo de las experiencias prácticas y de data científica para permitirnos adecuar la teoría socialista a nuestra condición particular, partiendo de la premisa que en Puerto Rico, al igual que en todas las sociedades capitalistas del mundo existe una contradicción fundamental: la producción social de la riqueza y su apropiación privada. No obstante, esa contradicción fundamental tiene su expresión principal en nuestra condición de colonia. Hace falta una mayor producción intelectual de parte de la izquierda, como lo sería la producción de revistas de discusión teórica, un periódico de amplia difusión nacional, escuelas de formación política abiertas a las masas, entre otros trabajos ideológicos apremiantes.
7. Aglutinar a los artistas y artesanos para consolidar un movimiento de producción cultural con mensaje revolucionario, que le provea a las masas una alternativa a la cultura de la globalización y los estilos de vida importados. Hay que proponerle a nuestro país la alternativa de asumir una identidad distinta a la que nos han impuesto desde pequeños, de que ser puertorriqueño/a significa luchar contra la injusticia, trabajar por la construcción de un cambio. La cultura no puede limitarse a solamente defender la nostalgia del ayer y las tradiciones de antaño, sino que tiene que producir nuevas tradiciones, alejarse del folclorismo. Es necesario dar la batalla contra el capitalismo en todos los frentes con métodos revolucionarios. En este caso, si no cambiamos la cultura imperante y sus manifestaciones folclóricas desvestidas de todo contenido de clase, poco podremos hacer con otros espacios de relación social.
8. Fomentar los proyectos de organización a nivel comunitario partiendo de la premisa de que es así como mejor podemos llegarle a sectores actualmente desprovistos de empleos o participación laboral formal. La idea de facilitar la creación de espacios como huertos comunitarios y microempresas sociales (con estructuras de participación y principios éticos claramente anticapitalistas) integra varios de los planteamientos antes esbozados en una propuesta clara y fácil de implementar. Para ilustrarnos un poco más sobre las posibilidades de este punto, podemos referirnos a los distintos proyectos de cambio social pro-activos desarrollados por los vecinos de la Barriada Morales en Caguas, las comunidades del G-8 y muchas otras comunidades en Puerto Rico que realizan un trabajo serio fuera del lente de los medios burgueses.

Entiendo que quizá faltan algunos elementos para darle un hilo conductor más completo a estas propuestas, pero definitivamente tenemos que empezar a pensar más allá de los límites actuales. Mi llamado es a la unidad de la izquierda revolucionaria, ante la evidente división de la tendencia reformista que ha ganado auge en los espacios oficiales de comunicación y opinión pública. Es el momento para dejar atrás la arrogancia que ha caracterizado a la izquierda revolucionaria en los últimos años y potenciar verdaderos procesos de participación y poder popular que nos permitan construir la visión a largo plazo de un Puerto Rico socialista y verdaderamente independiente. Puerto Rico nos exige propuestas radicales, nos exige que dejemos atrás el miedo y nos lancemos con toda la fuerza que podamos, porque para propuestas a medio pocillo tenemos ya a los partidos reformistas.


Por la construcción del socialismo, el poder popular y la liberación de las mentes en todo el territorio nacional,
Hasta la victoria siempre!


Referencias

Estadísticas de participación electoral
http://div1.ceepur.org/REYDI_Escrutinio/index.html#es/default/GOBERNADOR_ISLA.xml
http://www.ceepur.org/es-pr/Suamarias/Sumaria%2030%20de%20septiembre%20de%202012.pdf

Empresas de propiedad social
http://www.rebelion.org/docs/43743.pdf
http://www.archivochile.com/carril_c/cc2012/cc2012-039.pdf

Proyectos de organización comunitaria emancipadora, el caso de la Barriada Morales:
http://www.elnuevodia.com/losmilagrosdelabarriadamorales-1404998.html
http://barriadamoralesdigital.com/

Movimientos juveniles de contracultura y organización política auto-gestionada:
http://tiunaelfuerte.net/nosotros/
http://alainet.org/active/56602

La permacultura, revolución disfrazada de agricultura ecológica
http://www.ecodisseny.info/index.php?option=com_content&view=article&id=56&Itemid=77
http://ecocosas.com/wp-content/uploads/Biblioteca/perma/La%20Esencia%20de%20la%20Permacultura%20-%20David%20Holmgren.pdf


La cultura revolucionaria como instrumento de cambio social y político
http://www.marxists.org/espanol/mao/escritos/YFLA42s.html
http://www.gramsci.org.ar/1/4.htm

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