|
La iupi y los fetiches: para continuar el diálogo
por Nahomi Galindo-Malavé
Tuesday, Apr. 27, 2010 at 11:18 AM
nahomigalindo@gmail.com
Algunas personas han criticado el supuesto fetiche de los estudiantes con el paro y la huelga. Por otro lado, algunas de esas personas tienen fetiches con los portones de la Universidad, incluso a pesar de estar solidarios con el movimiento estudiantil actual. Algunos de los argumentos que plantean es que quieren participar de actividades, de foros, charlas.
Parafraseando a Arcadio Díaz Quiñones, recuerdo que a veces la memoria se va por el roto de la historia. Al parecer, por ese mismo roto se va la memoria de aquellos que reclaman el derrumbe y apertura de los portones.
Durante la huelga de la década del ochenta la dinámica era distinta. Los estudiantes huelguistas sacaban a las personas de los salones cada vez que era necesario. No es que la huelga de antes o la de ahora sean mejores o peores, si no que se dieron en coyunturas y en contextos diferentes. La historia no se repite.
Coincidimos en que ciertamente los portones están cerrados por el receso administrativo (“lockout”). Sin embargo, existen las críticas atinadas y existen las críticas desinformadas. Primero, desconocen y subestiman los objetivos de los estudiantes en haber permanecido allí a pesar del cierre administrativo. Segundo, están desinformados de que ya todas esas actividades que anhelan están organizándose por el mismo movimiento estudiantil. Este espera con muchas ansias la participación de todas las personas, incluso a aquellas personas preocupadas. A esas personas preocupadas les aviso que están cordialmente invitadas a cualquiera de los portones tanto a participar como a crear actividades.
Actualmente, estoy en proceso de finalizar mi tesis para graduarme. En la Biblioteca Lázaro tienen libros que necesito para la tesis. A pesar de esto, mi solidaridad está plenamente con el movimiento estudiantil. Allí he estado. He visto el compromiso y las actividades.
Quizás esos fetiches con derribar los portones se deban a una nostalgia, pero es que precisamente los tiempos han cambiado. Siempre los estudiantes dieron cátedra. Si no estuviesen los portones, igual se realizaba la huelga, cuando así lo decidiera la asamblea; pero el fetiche de algunos profesores sería otro. Finalmente, no podemos olvidar la paradoja de que por un lado se han cerrado los portones, pero, por otro lado, se han abierto caminos de esperanzas en un país que ante tanto atropello, antes de la huelga, prácticamente no estaba pasando nada.
|