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La FUPI Ante La Táctica Electoral
por FUPI
Sunday, Aug. 24, 2008 at 10:03 PM
Entendemos entonces que no podemos seguir fomentando la hegemonía colonial. Mucho menos en esta coyuntura, en que l@s trabajador@s han tenido la experiencia de que ambos partidos en el poder han tenido políticas antiobreras (privatización, retiro de los derechos adquiridos, tranque en las negociaciones colectivas, aumento en el costo de vida, etc.) quedando sólo la lucha en la calle como mecanismo para adquirir sus reclamos (ejemplos son la huelga de la telefónica, la huelga de la UIA, la huelga de la FMPR, la lucha por el convenio de la UTIER, entre muchos más).
El siguiente artículo pretende contestar el emplazamiento que nos hiciera el compañero Ortiz Feliciano en su artículo: Entreactos: compás de espera... (http://pr.indymedia.org/news/2008/08/33227.php) el cuál contestaba nuestro boletín: Teatro de Democracia ( http://pr.indymedia.org/news/2008/08/33221.php ), y de esta manera aportar nuevamente al debate sobre las elecciones. Esto lo hacemos al igual que otr@s compañer@s y organizaciones que han utilizado este foro; en el mejor espíritu de debate, de seriedad y con el más alto grado de respeto, sin que nadie salga ofendido.
El propio Ortiz Feliciano cita “Los comunistas vamos a las elecciones no a crear ilusiones electorales a las masas, vamos a lo contrario: destruir estas ilusiones, a lograr que las masas por su propia experiencia comprendan que ese no es el camino que conduce a la liberación” Es decir, que él reconoce que las elecciones no son el camino para la independencia y el socialismo en Puerto Rico (posición que compartimos). Así que, superado ese debate, entramos en un debate puramente táctico.
Ortiz Feliciano cita: “Lo que importa ahora es que los comunistas de cada país adquieran completa conciencia, tanto de los principios fundamentales de la lucha contra el oportunismo y el doctrinarismo "de izquierda", como de las particularidades concretas que esta lucha toma y debe tomar inevitablemente en cada país aislado, conforme a los rasgos originales de su economía, de su política, de su cultura, de su composición nacional (Irlanda, etc.), de sus colonias, de sus divisiones religiosas, etc., etc.”(El énfasis es nuestro)
Esta cita, al igual que la inmensa mayoría que aparecen en el artículo de Ortiz Feliciano, está tomada de El “izquierdismo”, enfermedad infantil del comunismo, folleto que Lenin escribe en Abril de 1920, ya triunfante la Revolución Rusa.. En él se explican algunas tácticas, entre ellas las electorales, utilizadas exitosamente por los bolcheviques. Pero las “particularidades concretas” de aquella Rusia son muy distintas al Puerto Rico de hoy. En la Rusia de principios del siglo XX el subdesarrollo, el autoritarismo, la falta de libertades políticas, la economía declinante del Estado y la ola represiva que siguió a la Revolución de 1905 hicieron que l@s obrer@s no tuvieran esperanzas en que el Estado mejoraría su situación. Máxime cuando la Duma (parlamento) fue creada a raíz de la Revolución (1905), ya en 1907 se habían restringido sus poderes y finalmente abolida en 1914. Es decir nunca l@s obrer@s rusos tuvieron una tradición democrático-burguesa. Rusia dio un salto prácticamente de la autocracia a la revolución proletaria.
En Puerto Rico el pueblo goza de ciertas libertades civiles en un Estado de derecho (con todos los defectos que pueda tener, pero no se compara con la Rusia zarista o con un Estado absolutista), y el consumismo a calado hondo, dándonos una apariencia de país desarrollado. El país se transformó con la industrialización masiva, producto del proyecto manos a la obra que, aunque fue ideado por Harvey Perloff en Washington D.C., ante los ojos del pueblo fue un logro del primer gobernador electo. Los partidos electorales de turno tienen diversas plataformas, consentidas por el Congreso de E. U. claro está, que derivan cambios materiales inmediatos en la clase obrera. Pero no pasa de eso, de ser cambios inmediatos, lo difícil es que estos cambios refuerzan la credibilidad de las elecciones coloniales y:
“la forma general del estado representativo –democracia burguesa– es en si misma el principal cerrojo ideológico del capitalismo occidental, cuya existencia misma despoja a la clase obrera de la idea del socialismo como un tipo diferente de estado, y, con posterioridad, los medios de comunicación y otros mecanismos de control cultural afianzan este «efecto» ideológico central.”
“La existencia del estado parlamentario constituye así el marco formal de todos los demás mecanismos ideológicos de la clase dominante.”
Anderson, Perry Las antinomias de Antonio Gramsci http://www.box.net/public/uobogkpjud
Así que mientras en Rusia no existía una tradición democrático-burguesa y de lo que se trataba era de inyectar una conciencia revolucionaría en el proletariado; En Puerto Rico la tradición democrático-burguesa es el eslabón hegemónico, de lo que se trata entonces nuestro caso es de una labor más ardua, romper primero esa hegemonía para entonces luego inyectar la conciencia revolucionaria. Creemos que trazar un paralelismo entre ambas situaciones nacionales tomando como base el folleto de Lenin, sin examinar las condiciones políticas, sociales, económicas y culturales en el tiempo y espacio específicos, resultan en un grave error de doctrinarismo. Si somos marxistas entonces somos científicos, llevamos una lucha consiente; y. tomar tácticas utilizadas en otros tiempos y en otras latitudes sin pasar examen de las condiciones actuales no tiene nada de científico.
Entendemos entonces que no podemos seguir fomentando la hegemonía colonial. Mucho menos en esta coyuntura, en que l@s trabajador@s han tenido la experiencia de que ambos partidos en el poder han tenido políticas antiobreras (privatización, retiro de los derechos adquiridos, tranque en las negociaciones colectivas, aumento en el costo de vida, etc.) quedando sólo la lucha en la calle como mecanismo para adquirir sus reclamos (ejemplos son la huelga de la telefónica, la huelga de la UIA, la huelga de la FMPR, la lucha por el convenio de la UTIER, entre muchos más). Esto sumado al desprestigio de l@s administrador@s e instituciones coloniales crea una coyuntura favorable para que al menos una parte de la población se cuestione el sistema, porque es:
“directamente de la acción, y únicamente la experiencia surgida de esta acción es capaz de desarrollar y de acelerar la conciencia. Se establece como una ley general de la historia que por medio de la acción las grandes masas son capaces de elevar su conciencia.”
“Lo que distingue a la vanguardia obrera de las masas es el hecho de que ni aún durante el periodo de calma abandona el frente de la lucha de clases, sino que continúa el combate, por decirlo así, “con otros medios”. Intenta solidificar los fondos de resistencia formados durante la lucha en fondos de resistencia permanente o sea, en sindicatos. Publicando periódicos obreros y organizando grupos de educación para éstos, tiende a cristalizar y a elevar la conciencia de clase creada durante la lucha..” (Énfasis nuestro)
Ernest Mandel,La Teoría leninista de la organización http://www.ernestmandel.org/es/escritos/pdf/form_teoria-leninista-organizacio.pdf
Como organización marxista-leninista asumimos nuestro rol de vanguardia. Y la conciencia de clase creada en la lucha, en la acción, es que es innecesaria la lucha electoral (al menos en Puerto Rico al día de hoy) para elevar la conciencia del proletariado. Y no lo decimos por mero capricho, lo decimos porque:
“¿Cuáles son las exigencias fundamentales que todo marxista debe presentar para el análisis de la cuestión de las formas de lucha? En primer lugar, el marxismo se distingue de todas las formas primitivas del socialismo, pues no liga el movimiento a una sola forma determinada de lucha. El marxismo admite las formas más diversas de lucha; además, no las "inventa", sino que generaliza, organiza y hace conscientes las formas de lucha de las clases revolucionarias que aparecen por sí mismas en el curso del movimiento. El marxismo, totalmente hostil a todas las fórmulas abstractas, a todas las recetas doctrinarias, exige que se preste mucha atención a la lucha de masas en curso que, con el desarrollo del movimiento, el crecimiento de la conciencia de las masas y la agudización de las crisis económicas y políticas, engendra constantemente nuevos y cada vez más diversos métodos de defensa y ataque. Por esto, el marxismo no rechaza categóricamente ninguna forma de lucha. El marxismo no se limita, en ningún caso, a las formas de lucha posibles y existentes sólo en un momento dado, admitiendo la aparición inevitable de formas de lucha nuevas, desconocidas de los militantes de un período dado, al cambiar la coyuntura social. El marxismo, en este sentido, aprende, si puede decirse así, de la práctica de las masas, lejos de pretender enseñar a las masas formas de lucha inventadas por "sistematizadores" de gabinete. Sabemos -- decía, por ejemplo, Kautsky, al examinar las formas de la revolución social -- que la próxima crisis nos traerá nuevas formas de lucha que no podemos prever ahora.
En segundo lugar, el marxismo exige que la cuestión de las formas de lucha sea enfocada históricamente. Plantear esta cuestión fuera de la situación histórica concreta significa no comprender el abecé del materialismo dialéctico. En los diversos momentos de la evolución económica, según las diferentes condiciones políticas, cultural-nacionales, costumbrales, etc., aparecen en primer plano distintas formas de lucha, y se convierten en las formas de lucha principales; y, en relación con esto, se modifican a su vez las formas de lucha secundarias, accesorias. Querer responder sí o no a propósito de un determinado procedimiento de lucha, sin examinar en detalle la situación concreta de un movimiento dado, la fase dada de su desenvolvimiento, significa abandonar completamente la posición del marxismo.” (Énfasis nuestro)
V. I. Lenin La guerra de guerrillas. http://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1900s/30-ix-06.htm
La experiencia histórica puertorriqueña ha demostrado que el adelanto de la conciencia revolucionaria del pueblo, que es nuestro objetivo a nivel táctico, se ha logrado en la calle, fuera de las elecciones. Los ejemplos están en nuestro boletín: las huelgas y luchas sindicales (FMPR, UIA, UTIER, HEEND), las luchas del movimiento estudiantil, las luchas comunitarias y ambientales, la salida de la Marina de Vieques y Culebra, etc. Cuando por el contrario son l@s administrador@s de turno los que han perjudicado a la clase obrera con sus políticas neoliberales. Así que nuestro llamado al boicot electoral no está fuera de lugar, no reside en el doctrinarismo ni en el oportunismo. Ésta decisión esta tomada en un riguroso examen de las condiciones actuales del país, de las diversas formas de lucha que han sido utilizadas históricamente aquí; y sin tomar ninguna táctica por sentada sin llevarla a un juicio serio. Nuestra concepción y análisis marxista nos ha demostrado que hoy en estas condiciones, las elecciones no adelantan la conciencia revolucionaria del proletariado y por eso hemos llamado al boicot. Si no hubiésemos llamado al boicot estuviéramos faltando a nuestro deber revolucionario. Sabemos que existen otr@s compañer@s con otras concepciones y se las respetamos, pero no significa que tengamos que dejar de hacer lo que entendemos es lo más correcto para la lucha por la independencia y el socialismo en Puerto Rico.
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