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Dos frentes contra un mismo poder económico
por Abderramán Brenes-La Roche
Thursday, Dec. 13, 2007 at 5:40 PM
La situación actual de la lucha-ofensiva que se lleva a cabo tanto en Paseo Caribe como en las comunidades marginadas está más entrelazada de lo que a simple vista se puede apreciar. El controversial proyecto y las comunidades pobres son el antagonismo dentro del sistema; son la tesis y la antítesis pronunciado dentro del seno del modelo neoliberal/colonial del Estado, donde la lucha contra el mega proyecto hotelero se convierte, dentro de muchas formas, en una lucha ofensiva contra el poder del capital en Puerto Rico.
En Paseo Caribe hay que distinguir las diversas concepciones y motivaciones que convergen entorno a este tema. Está la legítima lucha ambiental por la defensa de la zona marítimo- terrestre que es destruída por el impacto de la construcción. También está la concepción histórica del Fortín San Jerónimo. Ésta concibe al fortín como parte integral de nuestro Patrimo Nacional y conmemora la batalla contra los ingleses como un triunfo definitorio de nuestro pueblo, al igual que muchas otras concepciones particulares y peculiares sobre el mismo. Pero el eslabón que más identifica el Frente ofensivo contra Paseo Caribe con las comunidades desplazadas lo son el factor sociopolítico-económico y la usurpación de terrenos de y para el dominio público.
Este Frente ofensivo se enfrenta directamente a la maquinaria del mollero económico desarrollista que usurpa terrenos públicos y erige residencias inalcanzables para el sueldo de las mayorías de las familias trabajadoras. Es meridianamente claro que este proyecto, como muchos otros, sólo se beneficia una ínfima parte del país. Este poder económico que ejerce la burguesía nacional y extranjera está representado por el empresario colombiano Arturo Madero en concubinato con la clase politiquera nacional. Entiéndase que esta usurpación del terreno donado al pueblo de Puerto Rico data desde que Roberto Sánchez Vilella fungía como Secretario de Estado, vendiendo las fincas pertenecientes al pueblo puertorriqueño a la corporación internacional del Caribe Hilton. Sigue con la intervención o la no “intervención” del estado a través de los gobernadores Pedro Rosselló y Sila María Calderón y la otorgación de permisos corruptos diligenciados por las agencias correspondientes como la Junta de Planificación, la Junta de Calidad Ambiental y el Instituto de Cultura entre otras, además de los oídos sordos del actual Gobernador de turno y el Departamento de Justicia ante el reclamo de justicia del Tribunal del Pueblo.
El Estado, por un lado, endosa la construcción de viviendas de alto costo sin satisfacer las necesidades de vivienda de la clase trabajadora. Por otro, defiende la idea de remover a cientos de familias desprovistas de medios adquisitvos que llevan toda una vida residiendo en su comunidad. Las comunidades bajo amenaza de desalojo resisten al mismo capital permutador que erige un proyecto hotelero en terrenos públicos frente al Fortín San Jerónimo.
En el caso de las Gladiolas es bien sabido el valor de los terrenos donde yace enclavada el residencial y sabemos que su localización es codiciada por los intereses económicos y el proyecto que promueve el Estado de la “Ciudad Mayor”, que no es más que la construcción de muchos paseos caribes en la zona urbana. Para tener una idea de cómo deben sentirse los residentes de las Gladiolas o cualquiera otra comunidad, pregúntese a sí mismo si el gobierno le informa que no puede seguir viviendo en su residencia por culpa de algo que le corresponde al mismo estado supervisar y por no hacerlo los tienen que remover. El subterfugio utilizado por el Departamento de la Vivienda en decir que la infraestructura no es segura, es producto de su inatención y descuido con vicios intencionales por parte de ellos. Es querer blanquear, como muy bien dijera una compañera de las Gladiolas, el área de la clase pobre.
Además del Frente contra Paseo Caribe se encuentra el Frente de las comunidades amenazadas, donde el resistir se transforma en una lucha ofensiva. La organización de la comunidad en lucha y resistencia es un golpe contundente a la intentona de desalojo. La autogestión y la solidaridad entre vecinos es un logro producto del esfuerzo en conjunto. Dentro del Frente de resistencia aflora la conciencia de clase entre las comunidades y la noción de que la unión de las comunidades es vital para la victoria de todos. La creación de un centro de reciclaje autogestivo en la comunidad de las Gladiolas comprueba que el esfuerzo rinde frutos. La clausura del mismo por parte de la administración es una prueba de que será un trabajo arduo. La participación de grupos de diversas áreas tanto de teatro, deportes o educación básica es de vital importancia para complementar la conciencia de clase. Los talleres que estos grupos u organizaciones desarrollen será la mejor trinchera de los residentes. Pero la mejor lucha será organizar las comunidades de manera tal que cuando llegue el momento, al igual que en Paseo Caribe, hagamos desobediencia a las leyes del Estado que sólo complace a la clase acomodada.
Llamo a la atención el paralelismo de los dos Frentes de lucha que coexisten en la praxis. Es una lucha que en ofensiva o resistencia va dirigida contra el mismo poder económico de la clase dominante. El detener e imposibilitar el desarrollo de la construcción equivale a estar implosionando el proyecto económicamente. Esa es la importancia de apoyar la desobediencia civil que está emergiendo contra Paseo Caribe. Hay que hacer lo imposible por detener la construcción de manera escalonada. Cada día que pase se deben crear más grupos autónomos en coordinación con el Colectivo del Campamento del Pueblo. Estos grupos pueden ser de diversos gremios sociales, tales como maestros, mujeres, atletas/deportistas, sindicatos, estudiantes y personas particulares que quieran luchar. De esa manera se va construyendo un movimiento lo suficientemente fuerte para plantearnos, sin miedo a rayar en lo ilusorio, tomar físicamente los terrenos que nos pertenecen, y siempre recordar que el Frente contra Paseo Caribe es la solidaridad praxiana con las comunidades marginadas. El Frente contra la usurpación de terreno por parte de intereses privados es un frente contra la lógica del desarrollo desmedido de una pequeña minoría burguesa. El Frente contra Arturo Madero es un frente en defensa de nuestras comunidades. Es un grito unísono de Villas del Sol, Villa Cañona, Las Gladiolas, La Perla, Puerta de Tierra, Monte Grande, Las Monjas, el Residencial Candelaria y muchos otros barrios que se ven amenazados.
Es por eso que se debe coordinar esfuerzo entre los dos tipos de frentes. Se tiene que estar claro el papel que juegan ambos frentes y aunar las voluntades para que una victoria en cualquiera de los dos frentes, ofensivo/resistencia, sea la victoria de todos. Los sectores más progresistas y militantes deben estar atentos al llamado de justicia de ambos frentes. Es de vital importancia la ayuda de nuestros sindicatos con su estructura organizativa para dar una propuesta real a los compañeros trabajadores que edifican un proyecto ilegal. Debieran ser los trabajadores organizados los que asistan en tan delicada situación. Crear un ejército de trabajadores sociales activos en nuestras comunidades como ya muchos lo hacen será un paso trascendental. Una victoria en Las Gladiolas o Villas del Sol es una victoria contra Arturo Madero y la clase privilegiada del país. El triunfo de cualquiera de nuestras comunidades será razón suficiente para que se empieze a edificar a la sociedad que aspiramos. Una “Demoledora” victoria en contra de Paseo Caribe es una reivindicación de nuestras comunidades marginadas. La lucha contra Paseo Caribe y las luchas de nuestras comunidades en resistencia son dos frentes contra un mismo poder económico.
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