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El Despertar del "Pánico Rojo" (I): El Terror a la Frase "Lucha de Clases&
por Pedro M. Rosario Barbosa
Saturday, May. 20, 2006 at 7:52 PM
pmrb@coqui.net
Esta es la primera parte de dos artículos en torno a la experiencia de la "crisis" económica de Puerto Rico.
El Terror a la Lucha de Clases
"Lucha de clases" es una frase que despertó el pánico y el terror en la radio y la televisión en estos momentos de crisis en Puerto Rico. El mero uso de dicha frase cegó a otros quienes no la usan por el miedo de que tan sólo con su uso se promoviera el socialismo radical y recalcitrante que vivió la Unión Soviética y que todavía vive Cuba como una alternativa al sistema capitalista. Y al proponerse que aumentara la contribución a la burquesía del país, los no-socialistas pensaron que si tal cosa ocurría, en el país iba a haber una revolución socialista que terminaría con una burocracia soviética. Aún Radio Isla, que de todas las estaciones de radio es probablemente la más liberal, en varios programas de esa estación Carlos Gallisá y Alejandro Torres fueron los únicos que hablaron claramente de "lucha de clases", pero sus planteamientos siempre estaban acompañados por una reacción casi de pánico de los demás miembros del panel de los programas en que ellos participan. Es más, en algunos casos, los más liberales no-socialistas se volvieron casi defensores a rajatabla del sistema capitalista, de los bancos, de las casas de corretaje y las grandes empresas. Se quiso reducir todo este problema a uno meramente político-partidista en el que Rosselló, o Acevedo Vilá o ambos eran completamente responsables del descalabro fiscal del país. Es bien interesante (aunque nada placentero) pasar por un periodo de crisis para saber quién es quién.
¿Qué es la "Lucha de Clases"?
Algunos denuncian el término "lucha de clases" como un término "passé" de una ideología marxista que no está "inn". Sin embargo, aunque se pueda levantar objeciones a la ideología marxista, esto no quiere decir que su apreciación del capitalismo es equivocada. Uno puede leer hoy El Manifiesto Comunista y se puede asociar la descripción del capitalismo de aquella época con el capitalismo de hoy día. Esto no quiere decir que El capital y otras obras de Marx no tengan fallas en los detalles de su apreciación del capitalismo. Muchos en la izquierda cuestionamos el lenguaje dialéctico de El capital. Sin embargo, las estructuras esenciales del capitalismo mencionadas por Marx en El capital todavía siguen vigentes.
Soy anarquista, no soy marxista. Por razones filosóficas no puedo abrazar completamente la concepción materialista de la historia concebida por Marx y Engels, y rechazo por completo y como obsoleto el materialismo dialéctico de Engels. También he cuestionado el uso de la lógica hegeliana, al igual que el lenguaje dialéctico, en obras fundamentalmente económicas como El capital. Sin embargo, muchos de nosotros coincidimos con los marxistas en cuanto a la evaluación de las relaciones de producción vigentes, especialmente ahora en la era global. Nosotros también abrazamos la propuesta (que no es original de Marx) de que existe la lucha de clases. No hace falta ser un marxista o un erudito de El capital para uno darse cuenta de que dicho fenómeno existe.
¿Qué es la "lucha de clases"? Primero digamos qué no es. Para muchas personas, la frase "lucha de clases" significa la revolución del proletariado contra el sistema. La palabra "revolución" a su vez se presenta como un término que para muchos sólo recuerda a las luchas violentas. El problema con esto es que las revoluciones pueden ser violentas o no violentas. Es un hecho que, por lo general, tienden a ser violentas; y en el caso de las luchas no-violentas, se experimenta la violencia por parte del estado y las grandes empresas. Sin embargo, no todo movimiento violento en una nación o en un sistema es revolucionario. La revolución, en el sentido verdadero del término, ocurre cuando una masa popular cambia un sistema económico por otro. Un movimiento de violencia que no cambie fundamentalmente el sistema económico capitalista no puede propiamente llamarse revolucionario. Puede haber "reformas", y las reformas no son otra cosa que mejoras al sistema. Por ejemplo, sistemas mixtos como el nórdico, y las medidas social-demócratas de países europeos que muchos contemplan como socialistas son sistemas cuya base económica es la capitalista, pero con reformas significativas para el mejor bienestar de la población dentro del sistema.
Durante esta crisis que pasa Puerto Rico, es bien interesante que aún aquellos que han hablado de "lucha de clases", no han sugerido la socialización de los medios de producción social y la eliminación de clase burguesa. Es decir, en este momento de crisis en Puerto Rico, nadie ha hablado de una revolución del proletariado. Lo único que se ha sugerido es una propuesta reformadora: que se aumenten los impuestos a la burguesía, a los bancos, a las casas de corretaje y a las mega-empresas del país, en vez de a los pobres y a la clase media.
De acuerdo con los marxistas y los anarquistas, la revolución del proletariado es la consecuencia natural de la lucha de clases, pero la lucha de clases no es per-se una revolución del proletariado. ¿Qué es, pues, la lucha de clases? De acuerdo con Marx, esencialmente el sistema capitalista tiene que haber al menos dos clases sociales: la burguesía y el proletariado. (No quiere decir que el sistema capitalista esas son las únicas dos clases sociales que existen. Lo único que quiere decir es que en el sistema capitalista por lo menos tienen que existir la burguesía y el proletariado). Estas dos clases tienen intereses antagónicos: el proletario vende su fuerza de trabajo al capitalista a cambio de un salario y ciertos beneficios; el capitalista, por otro lado, explota a los proletarios para maximizar la ganancia producida por el proletariado (el plusvalor). Una forma de manifestación de esta lucha de clases a favor del capitalismo en esta era global es la reducción por los capitalistas de los beneficios de salud de sus empleados, la abundancia de trabajos a tiempo parcial, bajos salarios, la penalización a empleados que forman sindicatos o uniones, entre otros. Los pocos sindicatos que hay (en su mayoría en el sector público) piden mejores salarios, mejores beneficios de salud, mejores condiciones de trabajos, entre otras muchas demandas legítimas. He aquí la lucha de clases en el sistema capitalista. No una revolución como quieren pensar algunos, sino más bien una tensión entre sectores de la sociedad con intereses contrarios.
La Lucha de Clases en Puerto Rico
En Puerto Rico, debido al "pánico rojo", la mayor parte de la población no piensa alterar fundamentalmente el sistema capitalista y colonial, sino continuar prácticamente en él aunque esta crisis claramente demuestra que este esquema capitalista no se puede seguir sosteniendo. Esta crisis demuestra bien claramente la lucha de clases. Veamos cómo Marx describió la lucha de clases en el epílogo a la segunda edición de El capital cuando habla del sistema capitalista europeo de su época:
A partir de 1848 la producción capitalista se desarrolló rápidamente en Alemania, y hoy en día ha llegado ya a su habitual floración de fraudes y estafas. Mientras pudieron cultivar desprejuiciadamente la economía política, faltaban en la realidad alemana las modernas relaciones ecónomicas. Y no bien surgieron dichas relaciones, ello no ocurrió en circunstancias que ya no permitían su estudio sin prejuicios dentro de los confines del horizonte intelectual burgués. En la medida en que es burguesa, esto es, en la medida en que se considera el orden capitalista no como fase de desarrollo históricamente transitoria, sino, a la inversa, como figura absoluta y definitiva de la producción social, la economía política sólo puede seguir siendo una ciencia mientras la lucha de clases se mantenga latente o se manifieste tan sólo episódicamente.
[. . .]
La burguesía, en Francia e Inglaterra, había conquistado el poder político. Desde ese momento la lucha de clases tanto en lo práctico como en lo teórico, revistió formas cada vez más acentuadas y amenazadoras. Las campanas tocaron a muerto por la economía burguesa científica. Ya no se trataba de si este o aquel teorema era verdadero, sino de si el capital le resultaba útil o perjudicial, cómodo o incómodo, de si contravenía o no las ordenanzas policiales. Los espadachines a sueldo sustituyeron a la investigación desinteresada, y a la mala conciencia y las ruines intenciones de la apologética ocuparon el sitial de la investigación científica sin prejuicios. De todos modos, hasta los machacones opúsculos que la Anti-Corn-Law League, encabezada por los fabricantes Cobden y Bright, sembró a todos los vientos, presentaban aunque no un interés científico cuando menos un interés históricos por su polémica contra la aristocracia terrateniente. Pero la legislación librecambista, de sir Robert Peel en adelante, arrancó este último aguijón a la economía vulgar (Marx 13-15, mi énfasis).
Podemos cuestionar, a la luz de la epistemología, los reclamos de un punto de vista "desprejuiciado" de la sociedad. Sin embargo, vale preguntarse: ¿No se parece esta descripción de Marx a lo que acaba de ocurrir en esta crisis? Cuando las cosas estaban calmadas, los más liberales de los empresarios o de los que favorecen el capital simpatizaban de algunas formas con la ideología socialista, se mencionaba a veces a Marx, y se planteaba episódicamente la posibilidad de cobrar más a los millonarios. Sin embargo, ahora que pasamos por una crisis, ésos mismos decían que el socialismo sencillamente no era la solución al problema, que no debería cobrarse más a los ricos porque desde el punto de vista financiero se "desalienta el capital". Es más, decían que si se cobraba más a los ricos, el siguiente paso era crear una especie de "Cuba II", aunque hay países capitalistas que sí cobran considerablemente a las grandes empresas y son bien prósperos, con mucho menos problemas fiscales que Estados Unidos o Puerto Rico. En la crisis, definitivamente ocurre lo que dijo Marx en el capital: se polarizaron los dos sectores fundamentales de una sociedad bajo el yugo del capitalismo colonial de Puerto Rico.
Se ve, pues, que a la hora de la crisis, los capitalistas siempre contarán con el "pánico rojo" (the red scare) para garantizar sus intereses en la Isla.
Obra Citada:
Marx, Karl. "Epílogo a la Segunda Edición." El capital. Tomo I / Vol. I. El proceso de producción del capital. Ed. y Trad. Pedro Scaron. 1975. Argentina: Siglo XXI Editores, 2002: 11-20.
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| Sobre los TérminosBue |
Pedro M. Rosario Barbosa |
Sunday, May. 21, 2006 at 1:40 AM |
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EL PITIRRE |
Saturday, May. 20, 2006 at 10:18 PM |
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